Uno supone que sus compañeros de trabajo, su familia, sus gobernantes, sus amigos y uno mismo disfrutan de salud mental y física. Pero esta suposición es equivocada muchas veces, por no decir casi siempre.
Por considerar importante el artículo de la revista DINERO, publicado bajo el título El management del futuro, sobre un libro de Gary Hamel, lo he resumido en los siguientes puntos:
En la mayoría de las empresas es poco lo que aportan las juntas directivas. Con frecuencia se convierten en una forma no siempre amena de perder el tiempo.
Redactar actas no es, ni mucho menos, una tarea agradable. Pertenece a una categoría especial de asuntos ingratos, a los cuales pertenecen también los inventarios y los trasteos.
En términos muy simples la propiedad fiduciaria o fideicomiso civil es una herramienta legal mediante la cual los bienes que pertenecen a una persona natural o jurídica pasan a pertenecer a otra u otras personas a partir del momento en que se cumple una condición establecida por el propietario de los bienes.
En los contratos tradicionales a término fijo o indefinido, consagrados por el Código Sustantivo del Trabajo, se remunera a los trabajadores por tiempo transcurrido, sin considerar su productividad.
En este esquema convencional, un trabajador productivo devenga lo mismo que otro que no lo es, siempre que desempeñen la misma labor.
¿Quiénes son los responsables de la salud económica de las empresas? Respuesta: los gerentes.
Y, ¿quiénes miden la salud económica de las empresas? Respuesta: los contadores.
Los contadores están allí para suministrarles a los gerentes la información que requieren para que cumplan su tarea vital: mantener saludables las empresas a su cargo. ¿Qué tan bien hacen los contadores su trabajo? ¿Trabajan para la empresa o para quién? Este es un tema polémico y no necesariamente amable. Al respecto hago las siguientes consideraciones.