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La inutilidad de la Planeación Estratégica  

 

 

 

 

 

La falacia consiste
 en pensar que
 las empresas

tienen cabezas que piensan y cuerpos que actúan

 

 

 

La Planeación Estratégica
ha arruinado el pensamiento estratégico

 

 

 

En la gerencia,

como en el sexo, mucha concentración en la técnica puede conducir a la impotencia

 

 

 

La Planeación Estratégica es aquella herramienta gerencial con la cual o sin la cual las empresas quedan

tal cual

 

 

 

Por Henry Mintzberg
Traducido por Anahí Gallardo Velásquez

La expresión "planeación estratégica"

encierra en ella misma una redundancia:

toda planeación es estratégica

y toda estrategia implica una planeación.

  •     La Planeación Estratégica surgió con una gran fuerza propiciada por la popularidad del libro de Igor Ansoff Estrategias Corporativas, publicado en 1965.
  •  Cinco décadas más tarde, se puede decir que si bien el concepto no está muerto del todo, ha caído de su pedestal.
  •   La falacia consiste en pensar que las empresas tienen cabezas que piensan y cuerpos que actúan. Cuando las estrategias fallan, como pasa frecuentemente, los pensadores culpan a los que la ejecutan: "Si tú, estúpido, hubieras entendido mi estrategia...".  Y el estúpido ejecutor de la estrategia contesta: "Si tú eres tan listo, por qué no formulaste una estrategia que los estúpidos como yo pudiéramos poner en práctica". Pues es claro que cada falla en la instrumentación es también, por definición, una falla en la formulación.
  • La Planeación Estratégica ha arruinado el pensamiento estratégico. El hecho es que los sistemas no hacen mejor las cosas que las personas de carne y hueso.
  • La Planeación Estratégica le inyecta formalidad a la organización. Le resta flexibilidad, fluidez y simplicidad. Restringe la creatividad. Impide el cambio, en lugar de promoverlo.
  • Una vez que los planificadores han hecho los miles de cálculos y reuniones que se requieren para integrar el plan estratégico, cualquier cambio se vuelve poco menos que imposible porque es necesario adherirse al plan.
  • Así pues, el mismo proceso de Planeación Estratégica tiende a producir resistencia al cambio.
  • En la gerencia como en el sexo mucha concentración en la técnica puede conducir a la impotencia.
  • Las estrategias pueden aparecer en cualquier tiempo y en cualquier lugar de la organización, a través de procesos de aprendizaje informal más que en los de planeación formal.
  • Mire en el interior de aquellas compañías que están viviendo un proceso de Planeación Estratégica. Seguramente sus ejecutivos están haciendo exactamente lo contrario a lo que la planeación les dice que hagan.
  • Los estrategas efectivos no se desligan de los detalles cotidianos, todo lo contrario, se sumergen en ellos para abstraer de allí los mensajes estratégicos.
  • Pregúntele a aquel general que perdió la batalla porque una aguja se clavó en la pezuña de su caballo.
  • La batalla de Passchendaele de la Segunda Guerra  Mundial para la cual existía un plan estratégico perfecto, falló estruendosamente porque se largó un terrible aguacero a la hora del combate. En ella murieron unos doscientos cincuenta mil soldados británicos. A ningún oficial mayor se le ocurrió mirar al cielo. Hubiera visto las nubes cargadas a punto de estallar en lluvia.
  • Los gerentes que se encierran en una oficina a analizar información formal, como encuestas de opinión, investigaciones de mercado y reportes contables, tienden a aislarse de la realidad. El gran cuadro gerencial tiene que ser pintado por pequeños trazos, algunos de ellos difusos al principio.

Coletillas

  • Si la Planeación Estratégica sirve para todo, probablemente no sirve para nada.
  • No tenemos noticias de que la Planeación Estratégica haya servido para recuperar una empresa en dificultades.
  • La Planeación Estratégica es aquella herramienta gerencial con la cual o sin la cual las empresas quedan tal cual.
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