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La definición más simple de empresa

(La empresa vista por dentro)

 

 

 

Toda empresa es un mecanismo creador de riqueza o no es nada

 

  

Nadie se toma el trabajo de crear una empresa para destruir riqueza o para producir más pobreza

 

 

Cuando una empresa deja de producir riqueza se encamina hacia su desaparición

 

 

Las empresas sin ánimo de lucro también tienen la obligación de generar riqueza

 

Una empresa puede tener sus procesos certificados y estar en bancarrota

 

 

Es más probable que se cree riqueza en medio del orden que del desorden

 

Para la Crisisología, cualquier empresa, de cualquier tamaño, de cualquier sector, con o sin ánimo de lucro, puede definirse como un conjunto de elementos ordenados con el propósito de producir riqueza.

Dicho en otra forma: toda empresa es un mecanismo creador de riqueza o no es nada.

Esta es la definición más simple que se nos ocurre para describir una empresa. Más simple y más útil, como veremos en los fascículos subsiguientes.

Mapa de la definición de empresa

 

Nadie se toma el trabajo de crear una empresa para destruir riqueza o para producir más pobreza.

¿Qué sucede entonces con las empresas que usted y yo conocemos y que en lugar de producir riqueza la destruyen?

En ese punto, cuando una empresa deja de producir riqueza se encamina hacia su desaparición. Pierde su razón de ser.

Lo primero entonces es el propósito económico, después viene lo que usted quiera.

Por ejemplo, una empresa es una fuente de empleo estable sólo si está produciendo riqueza. Si no la produce, tarde o temprano tendrá que despedir trabajadores.

Primero tiene la obligación de producir riqueza, luego cualquier otra cosa, como generar empleo. Si no consigue lo primero no podrá hacer lo segundo de manera perdurable.

Insistimos en este punto porque con frecuencia los gerentes pierden su foco. Se engolosinan en otros asuntos y se olvidan de  que su misión es, antes que nada, crear riqueza.

Las empresas sin ánimo de lucro también tienen la misión de generar riqueza. Otra cosa es que, una vez producida, no pueda ser repartida en dinero entre sus dueños por disposiciones legales.

Cuando en esta definición elemental de empresa hablo de “elementos ordenados con un propósito”, me refiero a que es responsabilidad del gerente orientar el poder de todos los trabajadores de la empresa (sus pensamientos, sus emociones y su desempeño), enfocar todos los procesos y procedimientos y aplicar todos los recursos disponibles con el propósito vital de crear riqueza.

Es claro que el orden es un medio para crear riqueza, no un fin en sí mismo. Una empresa puede estar muy ordenada y en bancarrota. Puede al mismo tiempo lograr la certificación de sus procesos y estar al borde de la liquidación.

Puede tener al día y empastados los manuales de funciones y de procedimientos, como suelen hacerlo las empresas conducidas bajo los preceptos gerenciales de los norteamericanos, y carecer de recursos para cancelar las facturas de sus proveedores de materias primas o la nómina de la próxima quincena.

Y existen también empresas relativamente desordenadas que gozan de una economía envidiable. Aunque, desde luego, es mucho más probable que se cree riqueza en medio del orden que del desorden. Pero esta es la ley de la entropía, de la cual me ocuparé en otro fascículo.

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